Nacemos ya con la música integrada dentro de nosotros. Los bebés absorben conocimientos musicales incluso antes de nacer y parece que genéticamente estamos predispuestos a hacer música. La música, por lo tanto, ¡está en nuestros genes!

Según el científico Bruce Richman, los humanos usamos esencialmente tres formas diferentes de expresión vocal:

  1. Reír, suspirar, llorar…
  2. Hablar
  3. Cantar

Según Richman, cantar sirvió como un estado evolutivo transitorio entre las vocalizaciones primitivas y el habla. Es decir, aprendemos a cantar antes que a hablar. Antes de que los niños aprendan a hablar, los padres se comunican con ellos usando un lenguaje musical que ayuda a los niños a desarrollar sus habilidades lingüísticas.

Nacemos con conocimientos musicales

Los bebés ya nacen con una gran variedad de habilidades musicales sofisticadas. Tienen niveles exactos de sensibilidad a diferentes tonos, diferentes ritmos… y tienen la habilidad de discriminar entre diferentes timbres y tonos de voz. La educación musical de un bebé empieza en la barriga de su madre. Antes de nacer, los bebés adquieren una gran variedad de información sobre la música: tonos, ritmos, timbres… Cuando el bebé nace, ya puede distinguir entre diferentes voces y pronto empieza a aprender a interpretar diferentes estados emocionales en la voz de sus adultos de referencia.

Buscando los sonidos…

Poco después de nacer, los bebés intentan buscar la dirección de un sonido para poder localizar el origen del mismo. Están preparados particularmente para encontrar el sonido de la voz de su madre. Incluso bebés de una semana saben distinguir el sonido de la voz de su madre entre otras voces.

Nacemos con el ritmo dentro

Decir que no se te da bien el ritmo, que tienes que aprenderlo, que no lo llevas dentro parece una incongruencia. Nacemos con relojes biológicos interiores que marcan un ritmo: el latido de nuestro corazón, el número de pasos que solemos dar cada minuto al andar, nuestra respiración… A los 2 meses de edad, un bebé es capaz de reconocer la voz de su madre por la información rítmica que esta le ofrece. 

Conclusiones

En definitiva, la música es algo que ya llevamos dentro. Desde antes de nacer aprendemos a utilizar la música para evolucionar, relacionarnos con nuestro entorno, identificar nuestros adultos de referencia, distinguir estados de ánimo… Al principio usamos la música como método de expresión y, finalmente, aprendemos a hablar. ¿Y no es hablar, también, una manera de cantar? En realidad, nos pasamos el día utilizando la música para comunicarnos. Por lo tanto, mejorar nuestras habilidades musicales nos puede hacer mejorar en muchísimos aspectos de nuestra vida, especialmente en nuestras habilidades lingüísticas. Cuanto antes empezamos a educar y musicalizar nuestro cerebro, mayor es el impacto y sus beneficios.

Educar el oído musical de un bebé en el periodo de tiempo en qué está aprendiendo a hablar puede ser sumamente interesante, estimulando así su capacidad para aprender idiomas en el futuro, y aportándole una mejora para el aprendizaje en general.

http://babywisetunes.com/metodo-etfes/

Aquí puedes escuchar una muestra de una sesión de ejercicios de BabyWiseTunes. Puedes ponerla en práctica con tu bebé.  Puedes seguir la lista de reproducción de sesiones de ejercicios de nuestro canal de Youtube para probar con otras sesiones de ejercicios y por supuesto, ¡puedes suscribirte a nuestro canal!

Síguenos en:

Youtube: https://bit.ly/2ymNPaZ

Instagram: https://www.instagram.com/babywisetunes/

Facebook: https://es-es.facebook.com/babywisetu

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

quince − 13 =